jueves, 27 de enero de 2011

Capitulo 11 - Yo respiro tu aliento

La cosa había salido mal, muy mal. Diana llevaba 3 días metida en su casa sin querer salir, ni siquiera quería contestarle las llamadas a Mel. Su madre harta de ver la situación en la que se encontraba la obligó a salir de casa, le daba igual dónde fuera, sólo quería que se despejara un poco. Ella a malas aceptó lo que su madre le pidió y fue a dar una vuelta por la calle. Como de costumbre, fue al parque cercano de su casa y se sentó en un banco a mirar como pasaba el tiempo, en realidad estaba haciendo lo mismo que en su habitación, o sea, nada. No quería pensar en lo que había ocurrido ni darse cuenta de la situación tan ridícula en la que se encontraba. Edu había jugado con ella como le había dado la gana y en el transcurso de esos tres días él había intentado arreglar la situación de todas las maneras posibles pero Diana se negó totalmente a aceptar cualquier petición de disculpa. De pronto sonó el telefono, no le hizo falta mirarlo para saber que era Edu, esta vez contestó pero sólo para decir:
- Hola, vete a la mierda, adiós.
Y colgó. Pero él no pensaba darse por vencido y volvió a llamar un número seguido de veces ya que ella pasaba de contestarle. Harta ya de que sonara se lo cogió y, como no, le contestó de una forma brusca y mal hablada.
- ¿Qué coño quieres?
- Pedirte perdón joder.
- ¿Pedirme perdón? Lo que hiciste no tiene perdón ninguno, eres un cerdo y un cabrón con todas las letras. No sé cómo he podido ser tan tonta.
- Diana sabes que te quiero a ti, sólo necesito tiempo...
- ¿Tiempo para qué? Para irte con esa en cuanto me doy la vuelta, mira Edu olvídate de mi para siempre, no quiero volver a verte en mi vida.
Diana colgó el teléfono y se puso a llorar, pero cansada de la situación de siempre se secó las lágrimas y se fue del parque para ir a otro sitio a relajarse.
Entró en un bar en el que no había estado nunca, lo conocía de vista, de pasar por allí unas cuantas veces, pero jamás había entrado. Se pidió un café y se sentó en una mesa retirada de la gente, no quería que nadie la reconociese o la viese llorando.
Mientras pasaba el tiempo se le iba acabando el café y los pañuelos que tenía perdidos por el bolso. De pronto, se acercó alguien a ella y se sentó en su mesa, alguien desconocido. Era un chico, moreno de ojos verdes y no muy alto, a primera vista le parecio un chico muy mono. Diana no lo había visto en la vida ni sabía por qué se había sentado allí con ella, él simplemente sonrió y la saludó.
- Hola.
- Emm esto..hola.
- ¿Qué tal estás?
- No muy bien..a todo esto, ¿tú quien eres?
- Es cierto jajajaja soy un maleducado perdón, me llamo Nando. Estaba allí en aquella mesa con unos amigos y te he visto y no he podido evitar fijarme en que no estabas del todo bien, y me preguntaba por qué una chica tan guapa tenía una carita tan fea puesta.
A Diana todo aquello le parecía muy extraño, si se hubiera imaginado la situación de inmediato habría pensado que el chico era un poco descortés o que esas cosas sólo ocurrían en las películas. Pero en cambio en aquel momento le gustó que alguien se preocupara por ella de esa forma, así que le siguió la conversación sin importarle apenas lo desconocido que era.
- Pues esta cara es debido a que mi vida es un poco mierda.
- Vamos, no digas eso, seguro que sólo estás teniendo una mala racha.
- Si es eso te diré que la mala racha me está durando bastante y me asquea por completo.
- ¿Tú crees? entonces al conocerme a mí se te ha acabado la mala racha, jajajaja.
Diana por primera vez en varios días sonrió.
- ¿Me lo puedes prometer? no acabo de creérmelo del todo.
- Te lo puedo jurar si quieres, ¡jajaja!
Estuvieron hablando el resto de la tarde, conociéndose, hablando de sus gustos y aficiones, manías, destrezas y de lo que solían hacer cuando se aburrían demasiado.
Diana no quería marcharse, se le pasaba el tiempo volando y no se estaba dando cuenta de que se le estaba haciendo tarde. Pero no era la única ya que Nando estaba igual, no quería irse, hasta sus amigos habían decidido marcharse y lo dejaron a él hablando con ella.
De repente el móvil de Diana interrumpió la charla, era su madre, que la estaba llamando para que volviera a casa. Ella quería que saliera un poco, pero tampoco pensaba que se fuese a llevar toda la tarde fuera.
Diana no le contestó, prefirió mandarle un mensaje diciéndole que ya iba para casa.
- Lo siento Nando, me tengo que ir, se me ha hecho super tarde.
- Es verdad, que egoísta soy acaparándote aquí para que hables conmigo.
- Que va, todo lo contrario, me hacía muchísima falta despejarme un poco y gracias a ti hoy lo he conseguido.
- Entonces me alegro de haber venido a saludarte, jajaja. Oye ¿quieres que te acompañe a casa?
- No te molestes, vivo cerca y en nada llego.
- Ok, ¡pero ten cuidado eh! jaja. ¡Ah! y si no te importa, me encantaría tener tu número de teléfono para llamarte algún día y volver a quedar.
- Por supuesto, lo haré encantada.
Se dieron los números y Diana salió pitando hacia su casa, hacía frío y estaba cansada, tan sólo quería llegar para descansar y pensar en lo que le había ocurrido aquel día. No sabía por qué, pero Nando le había llamado la atención de una manera increible.




viernes, 21 de enero de 2011

Capitulo 10 - Yo respiro tu aliento

Edu estaba solo en casa y le apetecía divertirse un rato, llamó a Diana ya que no tenía nada mejor que hacer. En apenas 20 minutos ella había llegado a su casa, parecía que le faltaba el aire ya que fue corriendo desde su casa hasta allí para que él no tuviera que esperarla.
- Que rápido has llegado, ¿no?
- No quería hacerte esperar.
Nada más decir esto Diana se lanzó a la boca de Edu y le besó, él no se lo esperaba pero no la rechazó. Siguieron con su juego de besos y la cosa se calentó, Edu cogió a Diana en brazos y se la llevó hacia su habitación y allí siguieron tumbados en la cama.
Se besaban, mordían y chupaban y ambos lo estaban disfrutando ya que sabían que aquello estaba mal y eso le daba más morbo a la cosa...
- Quítame el sujetador.
Diana susurró aquello pero a Edu no le importó no oirlo ya que pensaba arrancárselo todo de un tirón si hubiese hecho falta.
Pero de pronto algo se torció, llamaron al timbre.
- ¡Me cago en todo! qué oportuno. Paso, no pienso abrir.
Diana sonrió y besó el cuello de Edu de forma dulce sin pararse a pensar por un momento que podían haberles interrumpido. Estaban medio desnudos tirados en la cama, él encima de ella, acariciándole y besándole todo el cuerpo sin ganas de parar. Pero el timbre volvió a sonar, y esta vez acompañado de una voz...una voz femenina.
- Eduuuuuuu!! abre cariño soy yo.
Edu dio un salto de la cama.
- ¡¡¡Mierda!!!
- ¿Qué pasa Edu?
- Es mi novia...joder la hemos cagado
- ¡¿Perdona?! vale tengo que pirarme YA.
- ¿Por dónde piensas salir? Ella está en la puerta.
- Joder pues haz como si no hubiera nadie en casa o yo que sé.
- Le dije que estaría aquí todo el día..no se lo tragará. Joder tengo que ir a abrirle, métete en algun lado.
Diana se escondió corriendo en el cuarto de baño de la habitación de Edu. Él se vistió todo lo rápido que pudo y fue a abrir la puerta, cuando abrió tenía una cara de pánico impresionante.
- ¡Hola cariño!
- Hey, ¿Qué haces aquí Carol? Pensaba que no ibas a venir...
- Es que tenía tiempo libre y me apetecía estar un ratito contigo.
Carol entró en la casa sin importarle las excusas de Edu, soltó el bolso y se sentó en el sofá.
- Oye Carol, no es un buen momento estoy ocupado y sería mejor que vinieras mañana...
Antes de que acabara de hablar ella lo interrumpió.
- Paso, pienso quedarme digas lo que digas.
Edu puso mala cara,pensaba que no había un momento menos inoportuno para venir a verle. Pero Carol no venía sólo a pasar el rato, sabía lo que quería y no pensaba irse hasta haberlo terminado.
- Bueno ¿vamos a tu cuarto no?
- ¡¿A mi cuarto?! Ehh mejor no, está hecho un asco y no es buena idea.
- Venga ya no me sueltes rollos.
Carol se acercó a Edu y empezaron a besarse y a llevarle al cuarto poco a poco. Él quería parar, pero su instinto no le dejaba y además aún tenía el calentón que había cogido con Diana. Carol tumbó a Edu en la cama y se puso encima suya para seguir con su tan divertido juego...
Mientras tanto Diana, seguía en el baño mirando el espectáculo mientras lloraba sin parar desenado que toda aquella pesadilla se acabara.

lunes, 17 de enero de 2011

Capitulo 9 - Yo respiro tu aliento.

Ya llevaban una hora de viaje, Mel impaciente a más no poder no paraba de preguntarle a Gonzalo dónde la llevaba, él callaba y sonreía sin parar. Le rabiaba que ella preguntara tanto, pero su impaciencia le resultaba incansablemente graciosa.
-Joder ¿te has propuesto llevarme al fin del mundo en una tarde?
-No, ahí ya te llevare otro día que tenga más gasolina.
Dijo él riendose a carcajadas. Mel bajó la ventanilla del coche para que entrara un poco el aire y se puso las gafas de sol que Gonzalo tenía por ahí tiradas.
-Venga pequeña, diez minutos más y llegamos. ¿Me haces un favor? cierra los ojos ya y prometeme que no los abrirás hasta que yo te avise.
-Mmmm...¿Y si no lo hago?
Dijo ella de forma pícara y graciosa.
-Como no lo hagas nos damos la vuelta ahora mismo.
Gonzaló no bromeaba y Mel lo sabía porque le conocía muy bien.
- Vale vale, los cierro.
Ella obedeció y simplemente se dedicó a relajarse mientras sonaba una de sus canciones favoritas.
Aunque sólo eran diez minutos para Mel fueron eternos, no se pudo creer cuando Gonzalo le dijo que ya podía abrir los ojos y bajar del coche. Cuando lo hizo y contempló el lugar dónde estaba no podía cerrar la boca del asombro.
- ¿Qué te parece?
- Cuanta belleza junta...
Mel sólo podía observar campos y campos de flores silvestres a cada lugar donde miraba, flores de todos los colores y olores, era maravilloso y como algo fantástico sólo existente en los cuentos de hadas.
Después de seguir mirando sin parar Mel observó una casita un poco a lo lejos.
- Esa casa...es tuya ¿Verdad?
- Mi padre la compró hace un par de semanas y la estaba amueblando, ya la ha acabado y quería que tu fueses la primera en venir aquí y ver todo esto, no sé pensé que te gustaría...como siempre te encantan estas chorradas cursis.
Gonzalo reía levemente pero estaba un poco avergonzado ya que nunca antes había entregado tanto a una persona como le estaba entregando a Mel.
Ella se acercó corriendo a él y saltó en sus brazos, Gonzalo la cogió en brazos y la besó dulcemente mientras caminaba con ella encima hacia la casita.
En apenas nada de tiempo llegaron a la puerta, dejó a Mel en el suelo y abrió la puerta despacio para así darle más tensión y emoción a la cosa.
Mel entró primero y como siempre miró de arriba a abajo, como a ella le gustaba, examinandolo todo y dándose cuenta de cada detalle. Según su punto de vista la casa estaba hecha como si fuera para ella, era acogedora, no muy grande pero lo suficientemente perfecta para un par de personas y absolutamente tranquila, justo como ella soñaba tener algún día. La casa tenía un salon nada más entrar, era espacioso y no muy lujoso, perfecto según Mel, también tenía dos habitaciones, una un poco más grande que la otra, logicamente porque sería el cuarto matrimonial y un cuartito de baño en cada habitación. Ella no podía creerse que estuviera allí y sentía como si en parte su sueño se hubiera convertido en realidad.
-Por la cara que estas poniendo diría que te gusta enana jajaja. Cuando me enteré que mi padre iba a comprarla le pedí que me la diera para nosotros.
-¡¿Que le pediste qué?!
- Quería que tuvieramos como un rinconcito para nosotros, donde huir del mundo y poder disfrutar de nuestros momentos, así que pensé en algo así, a mi padre le pareció genial ya que esto significa para él que pasaré menos tiempo en casa y le veré menos el pelo jajajaja.
Gonzalo tenía una expresión de felicidad que se le podía notar a distancia, en realidad él estaba más ilusionado por aquello que ella, le encantaba pasar tiempo con Mel, disfrutar cada segundo del tiempo a su lado, y poder tener ese lugar le emocionaba.
Mel en cambio se quedó pensando por lo que Gonzalo le dijo, no tenía ni idea de que su padre fuera tan comprensivo.
- Es increible ¿Sabes?
- ¿Por qué?
- No sé, es tan raro..ni siquiera conozco a tus padres pero ya él te compra una casa hecha para mí y justamente a mi medida...es como si me conociese de toda la vida.
-Él es así jajaja, además mejor, significa que le caes bien, seguro que pronto me dice que te lleve a cenar a casa o alguna de esas mierdas para que le conozcas.
A Mel se le paró el corazón
-¡¿Que te va a pedir conocerme?!
- ¿Ya se te han puesto los ovarios de corbata? jajajaja tranquila joder, no será para tanto, te caerán bien. Oye vamos fuera y damos un paseo.
- Vale sí, salgamos.
Gonzalo abrazó a Mel y salieron al campo cogidos de la mano, aunque no duraron mucho, ya que ella se paraba cada tres minutos a coger alguna flor rara que veía, le encantaba la naturaleza aunque no soportaba algunos insectos..ella pensaba que simplemente era difícil de entender.
-Me encanta esto y cada día me encantas más tú. Te juro que ahora mismo eres perfecto, no te encuentro fallo ni error ninguno, al principio pensaba que esto no iría a ninguna parte..que la cagarías y yo me quedaría hecha mierda. Pero me estoy equivocando y me alegra muchísimo ¿Sabes?. Ahora sé que puedo decir con total seguridad que...soy feliz.
Él al escuchar aquello no dijo nada, simplemente le cogió la cara y le dio el mejor beso que nunca le habían dado, ella lo notó y se estremeció, era el tipo de beso que la hacían morir y revivir al mismo tiempo, que simplemente la hacía explotar por dentro.
- Te quiero pequeña. No me faltes nunca
- Metetelo en la cabeza, nunca te librarás de mí.
Se volvieron a besar y disfrutaron de aquellos momentos de paz que habían decidido regalarse temporalmente.

lunes, 10 de enero de 2011

Os lo debía:)

No, esto no es un capítulo de ''Yo respiro tu aliento''. Esto es una dedicatoría vosotros, sí a vosotros. Porque sin ustedes no iría a ninguna parte ni mi blog funcionaría, esto es un agradecimiento por seguirme, por sacar un ratito de vuestras ocupadas horas del día para leer lo que escribo en un trozo de papel digital. Os preguntareis por qué me dio por hacer esta chorrada ahora, pues porque me sentía inspirada, escuchando una de mis canciones favoritas y porque en todos los aspectos os lo mereceis. Amo mi blog, amo expresarme de una forma un poco indirecta a través de mis relatos, porque siempre al fin y al cabo aqui muestro lo que me pasa, hago lo que quiero, aqui cuento mis miedos y sinceramente me encanta que os sintais tan identificados conmigo y que me entendais tan bien. Pienso que aquí todos podemos dejar por un momento ese pensamiento monótono que dice ''joder nadie me entiende'', yo si :) y muchos más, sólo que nos lo callamos.
En fin que me enrollo y me voy por las nubes, muchísimas gracias a mis seguidores y a toda esa gente que me apoya y que no deja de aportarme ideas, porque aunque no os lo creais siempre participais con cada cosa que deciis;)
Os quiero mucho y espero que sigais siendo tan fans como hasta ahora, muaks ♥.
Besitos de: ~Nata Montada ;)

sábado, 8 de enero de 2011

Capitulo 8 - Yo respiro tu aliento.

Mel estaba enfadada, muy enfadada. Ya que Diana le había contado lo que había pasado con Edu y ella no dudó un momento en quedar con Edu para ponerle las cosas claras ya que Diana no lo hacía.
Asique le dijo a él que fuera a la cafetería donde solían quedar, Edu aceptó ya que no tenía ni idea de por qué Mel quería hablar con él, se supone que debería olerse algo...pero estaba demasiado ocupado pensando en otras cosas.
Mel llegó primero y esperó sentada en una mesita alejada de la gente al fondo de la cafetería, Edu llegaba tarde, como siempre se hacía derogar. Cuando por fin si dignó a aparecer Mel tenía un cabreo todavía mayor al de antes, odiaba que la hicieran esperar.
-Hombre, por fin apareces.
-Tenía unas cosillas que hacer lo siento Mel
-¿Qué cosillas? ¿tontear con tu novia?
-Eso a ti no te importa. ¿Y bien? ¿Qué quieres?
-Quiero que te decidas, eso quiero.
-¿Qué?
-Que Diana te consentirá que juegues a dos bandas pero yo no.
-Mel no te metas donde no te llaman.
-Me meto porque es mi mejor amiga y como le hagas daño te haré la vida imposible Edu.
-Joder. ¿Por qué no nos dejais en paz? sabemos lo que estamos haciendo.
-No, te corrijo, tú eres el que sabe lo que está haciendo ¿Tu noviecita sabe que tiene más cuernos que el padre de bambi?
-Ella no se tiene por qué enterar de nada.
-Claro, no se tiene por qué enterar...¿Te estás oyendo por dios?
-Mel necesito tiempo para pensar ¿Vale? no es llegar y elegir a una y ya está. Esto no va así.
-Deberías elegir solo, sin estar con ninguna de las dos, porque esto que estás haciendo se llama jugar sucio.
-Ya lo sé, pero no puedo...me gustan demasiado.
Mel no le dijo nada en ese momento pero sólo podía pensar ''qué cabrón''.
-Bueno Edu, yo ya te he dicho lo que hay, cuidado con lo que haces y más te vale no hacerle daño a Diana o te la verás conmigo.
Mel se levantó de la silla y se fue sin decir nada más. Puso dirección a su casa pero cuando caminaba por la acera un coche le pitó y se paró justo a su lado.
-No me lo puedo creer..¿Has vuelto a cogerle el coche a tu padre?
-Tranquila tonta, no está en casa asique no se enterará
-Eres un golfo Gonzalo.
Mel intentaba ponerse seria pero no podía evitar sonreir cuando él estaba delante.
-¿No subes o qué? jajaja
Ella se subió en el coche y Gonzalo le dio uno de esos besos que a ella le encantaban, uno de los que hacían que fueran inolvidables por mucho tiempo que pasara.
-Cada día estás más guapa.
-Y tú cada día necesitas con mas urgencia unas gafas jajaja.
-Que niña más tonta. Por cierto ¿Qué hacías por aquí?
-Había quedado con Edu para hablar con él.
-¿Con Edu tú? ¿Me tengo que poner celoso?
Mel le dio a Gonzalo un golpecito en el hombro y él se quejó riendose.
-He quedado con él para decirle que tenga cuidado con lo que hace.
-¿Qué me he perdido?
Mel le contó toda la historia a Gonzalo y él no se lo acababa de creer.
-Joder, no tenía ni idea de lo que Edu estaba haciendo con Diana y su novia. Que bien se lo monta el tío.
Ella miró de muy mala forma a Gonzalo y él no tuvo más remedio que disculparse para que no se enfadara. Le dio otro beso a modo de disculpá y ella cedió encantada.
-Oye y tú ¿Dónde ibas?
-A recogerte a tu casa jajaja.
-¿A recogerme? ¿Dónde vamos?
-Es una sorpresa, no creas que te lo voy a decir tan facilmente.
Gonzalo le guiñó un ojo a Mel y arrancó el coche para llevarla al sitio donde quería ir.

domingo, 2 de enero de 2011

Capitulo 7 - Yo respiro tu aliento.

Día de nochevieja por la mañana, Diana aún está en la cama pero despierta, pensando como siempre en Edu.
Decide que es hora de ponerse en marcha y se levanta de la cama. Al poco rato de estar de pie su madre le pide que vaya al supermercado a comprar las uvas, por lo visto ella tuvo un despiste y se le olvidaron.
Diana le protestó pero fue de todas formas, iba contenta por la calle sin parar de pensar en la misma persona que había pensado cuando se despertó. No tardó mucho en hacer las compras que le pidió su madre, asique como acabó pronto fue a dar un paseo por el parque que estaba cerca de su casa.
Cuando iba caminando por allí, vio algo que no le gustó nada, era Edu sentado en un banco, pero no estaba solo, su novia estaba allí con él.
-¿Pero qué..? menos mal que la iba a dejar..
Estaban besandose y abrazandose sin parar, Diana se moría de la rabia y no podía creer lo que estaba viendo con sus propios ojos. Se fue corriendo de allí y cuando llegó a su casa se fue derecha a su cuarto y empezó a llorar, se llevó así una hora. Ya estaba tan cansada de llorar que ni le salían las lágrimas, y como estaba llena de rabia decidió mandarle un sms a Edu con lo siguiente:
''Olvidate de mi, haz como si nunca me hubieses conocido y como si nunca hubieramos tenido nada, al fin y al cabo, eso es lo que cree tu noviecita''.
Después de mandarle el mensaje apagó el teléfono para que él no la llamara y del cansancio se quedó dormida. Pasaron unas horas y Diana se empezó a despertar, pero no estaba sola...alguien estaba a su lado esperando a que se despertara. Cuando Diana abrió los ojos y pudo ver quien era dio un salto sobre su cama.
-¿¡Qué haces aquí!? ¡Vete!
Efectivamente, era Edu.
-¿Se puede saber cómo has entrado? Largo imbecil.
-Joder Diana tranquilizate, me ha dejado entrar tu madre, lei tu mensaje y como apagaste el móvil quise venir..¿Por qué me has mandado ese sms?
-¿Qué por qué? Sabes de sobra por qué, largate de mi casa Edu, no quiero verte más en la vida.
-No te pongas así y explicamelo joder.
-¿Quieres que te diga por qué? Porque eres un mentiroso, me prometiste que la dejarías te di unos días para que lo hicieras, ¿Y qué me encuentro? A ti y a ella en el parque haciendo cariñitos. Eres un falso.
-¿Y qué querías que hiciera? ¿que la dejara como regalo de navidad? la hubiera dejado jodida Diana.
-Ya, y por eso me tengo que joder yo ¿No Edu?
-Mira voy a dejarla, pero ahora es muy mal momento, dame un poco más de tiempo.Además no miento ¿Sabes? te quiero con locura.
-Sí, seguro...
Edu le dio un beso inesperado a Diana, ella en cuanto pudo se apartó y le dijo:
-No puedes besarnos a las dos siempre.
-Pero quiero besarte..
Diana se dio por vencida, besó a Edu y le sonrió
-¿Sabes qué? ya te darás cuenta de quien de las dos es mejor y vendrás corriendo.