Ya llevaban una hora de viaje, Mel impaciente a más no poder no paraba de preguntarle a Gonzalo dónde la llevaba, él callaba y sonreía sin parar. Le rabiaba que ella preguntara tanto, pero su impaciencia le resultaba incansablemente graciosa.
-Joder ¿te has propuesto llevarme al fin del mundo en una tarde?
-No, ahí ya te llevare otro día que tenga más gasolina.
Dijo él riendose a carcajadas. Mel bajó la ventanilla del coche para que entrara un poco el aire y se puso las gafas de sol que Gonzalo tenía por ahí tiradas.
-Venga pequeña, diez minutos más y llegamos. ¿Me haces un favor? cierra los ojos ya y prometeme que no los abrirás hasta que yo te avise.
-Mmmm...¿Y si no lo hago?
Dijo ella de forma pícara y graciosa.
-Como no lo hagas nos damos la vuelta ahora mismo.
Gonzaló no bromeaba y Mel lo sabía porque le conocía muy bien.
- Vale vale, los cierro.
Ella obedeció y simplemente se dedicó a relajarse mientras sonaba una de sus canciones favoritas.
Aunque sólo eran diez minutos para Mel fueron eternos, no se pudo creer cuando Gonzalo le dijo que ya podía abrir los ojos y bajar del coche. Cuando lo hizo y contempló el lugar dónde estaba no podía cerrar la boca del asombro.
- ¿Qué te parece?
- Cuanta belleza junta...
Mel sólo podía observar campos y campos de flores silvestres a cada lugar donde miraba, flores de todos los colores y olores, era maravilloso y como algo fantástico sólo existente en los cuentos de hadas.
Después de seguir mirando sin parar Mel observó una casita un poco a lo lejos.
- Esa casa...es tuya ¿Verdad?
- Mi padre la compró hace un par de semanas y la estaba amueblando, ya la ha acabado y quería que tu fueses la primera en venir aquí y ver todo esto, no sé pensé que te gustaría...como siempre te encantan estas chorradas cursis.
Gonzalo reía levemente pero estaba un poco avergonzado ya que nunca antes había entregado tanto a una persona como le estaba entregando a Mel.
Ella se acercó corriendo a él y saltó en sus brazos, Gonzalo la cogió en brazos y la besó dulcemente mientras caminaba con ella encima hacia la casita.
En apenas nada de tiempo llegaron a la puerta, dejó a Mel en el suelo y abrió la puerta despacio para así darle más tensión y emoción a la cosa.
Mel entró primero y como siempre miró de arriba a abajo, como a ella le gustaba, examinandolo todo y dándose cuenta de cada detalle. Según su punto de vista la casa estaba hecha como si fuera para ella, era acogedora, no muy grande pero lo suficientemente perfecta para un par de personas y absolutamente tranquila, justo como ella soñaba tener algún día. La casa tenía un salon nada más entrar, era espacioso y no muy lujoso, perfecto según Mel, también tenía dos habitaciones, una un poco más grande que la otra, logicamente porque sería el cuarto matrimonial y un cuartito de baño en cada habitación. Ella no podía creerse que estuviera allí y sentía como si en parte su sueño se hubiera convertido en realidad.
-Por la cara que estas poniendo diría que te gusta enana jajaja. Cuando me enteré que mi padre iba a comprarla le pedí que me la diera para nosotros.
-¡¿Que le pediste qué?!
- Quería que tuvieramos como un rinconcito para nosotros, donde huir del mundo y poder disfrutar de nuestros momentos, así que pensé en algo así, a mi padre le pareció genial ya que esto significa para él que pasaré menos tiempo en casa y le veré menos el pelo jajajaja.
Gonzalo tenía una expresión de felicidad que se le podía notar a distancia, en realidad él estaba más ilusionado por aquello que ella, le encantaba pasar tiempo con Mel, disfrutar cada segundo del tiempo a su lado, y poder tener ese lugar le emocionaba.
Mel en cambio se quedó pensando por lo que Gonzalo le dijo, no tenía ni idea de que su padre fuera tan comprensivo.
- Es increible ¿Sabes?
- ¿Por qué?
- No sé, es tan raro..ni siquiera conozco a tus padres pero ya él te compra una casa hecha para mí y justamente a mi medida...es como si me conociese de toda la vida.
-Él es así jajaja, además mejor, significa que le caes bien, seguro que pronto me dice que te lleve a cenar a casa o alguna de esas mierdas para que le conozcas.
A Mel se le paró el corazón
-¡¿Que te va a pedir conocerme?!
- ¿Ya se te han puesto los ovarios de corbata? jajajaja tranquila joder, no será para tanto, te caerán bien. Oye vamos fuera y damos un paseo.
- Vale sí, salgamos.
Gonzalo abrazó a Mel y salieron al campo cogidos de la mano, aunque no duraron mucho, ya que ella se paraba cada tres minutos a coger alguna flor rara que veía, le encantaba la naturaleza aunque no soportaba algunos insectos..ella pensaba que simplemente era difícil de entender.
-Me encanta esto y cada día me encantas más tú. Te juro que ahora mismo eres perfecto, no te encuentro fallo ni error ninguno, al principio pensaba que esto no iría a ninguna parte..que la cagarías y yo me quedaría hecha mierda. Pero me estoy equivocando y me alegra muchísimo ¿Sabes?. Ahora sé que puedo decir con total seguridad que...soy feliz.
Él al escuchar aquello no dijo nada, simplemente le cogió la cara y le dio el mejor beso que nunca le habían dado, ella lo notó y se estremeció, era el tipo de beso que la hacían morir y revivir al mismo tiempo, que simplemente la hacía explotar por dentro.
- Te quiero pequeña. No me faltes nunca
- Metetelo en la cabeza, nunca te librarás de mí.
Se volvieron a besar y disfrutaron de aquellos momentos de paz que habían decidido regalarse temporalmente.
me encanta!(L)
ResponderEliminarprecioso (L)
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ResponderEliminarEstabas inspirada ese día Ehh! xD
ResponderEliminarNi una sola falta de ortografía... ;)