Habían pasado dos días después del día en la playa de los chicos. Diana en esos días era la chica más feliz del mundo, Mel..no tanto.
Era un día lluvioso y Mel estaba en su casa sola, sus padres habían salido a hacer las típicas compras de navidad, sonó el teléfono pero ella no lo encontraba porque estaba tirado por su cuarto.
Cuando lo encontró ya dejó de sonar y mosqueó bastante porque era Gonzalo quién la había llamado.
-Joder, ahora se pensará que no quería hablar con él o algo.
Por suerte su teléfono volvió a sonar y ella contestó de inmediato.
-Hola feo.
Le dijo ella con tono dulce.
-Hola enana.
-¿Qué te pasa en la voz? suena rara
-El baño en la playa no me sentó del todo bien, me he resfriado.
-Jajajajaj ¿enserio? te lo tienes merecido por idiota.
Ella estaba realmente muy entusiasmada de que él la llamara, pero se preguntaba por qué y no dudó un segundo en preguntarselo.
-Bueno y ¿qué quieres?
-Me preguntaba si querrías venir a pasar la tarde a mi casa, conmigo. Así me cuidas y me curas jajaja.
-Tu tienes mucho morro ¿no crees? Jajaja. Está bien, iré, pero sólo porque no tengo nada mejor que hacer.
Mel se preparó para salir, se puso sus vaqueros y su chaleco favoritos, se peinó su larga melena dorada y decidió maquillarse un poco para tapar las pequeñas imperfecciones de la cara.
De camino a casa de Gonzalo ya estaba impaciente y con muchísimas ganas de llegar, no sabía a ciencia cierta si pasaría algo o no, pero de todas formas le hacía mucha ilusión que la hubiera invitado.
Al llegar pegó al timbre y Gonzalo abrió al instante.
-Guau, estás guapísima.
-Gracias, tu tienes...cara de muerto, jajajaja.
-Que graciosa..
Gonzalo sonrió y besó a Mel en la mejilla al entrar en su casa. A ella se le pusieron los pelos de punta, pero intentó que no se le notara.
-¿Estás solo?
-Por suerte sí, mis padres estan trabajando.
-Los míos tampoco estaban en casa, estaba sola.
Ella hablaba mientras observaba su enorme casa llena de objetos valiosos y muebles caros.
-¡OH! mira esta foto, eres tú de pequeño, que mono. ¿Antes eras rubio? se te oscureció el pelo al crecer por desgracia jajaja.
-¿Insinuas que me prefieres rubio?
-Serías más guapo.
Mel seguía mirandolo todo mientras Gonzalo la miraba con mala cara por haberle dicho ese comentario, ella lo ignoraba y no se dió ni cuenta.
-Anda cotilla, vamos a sentarnos en el sofá a ver una peli o algo.
-Me da miedo tocar nada, sin querer seguro que rompo lo que sea, jajaja.
-No te preocupes, que lo bueno de tener dinero es que puedes cargarte lo primero que veas, siempre podrás comprar otro igual.
A Mel eso le parecía derrochar el dinero, pensaba que si la familia de Gonzalo tenían la suerte de tener dinero deberían usarlo adecuadamente, pero no iba a decirle a nadie como administrar sus gastos. Asique se calló y se sentó al lado de Gonzalo en el sofá-
-Es muy comodo.
Dijo un poco avergonzada ya que estar tan cerca de él le ponía nerviosa a más no poder. En ese instante Gonzalo se acercó más a ella para contestarle y sintió como le daba un vuelco el corazón al tenerlo tan tremendamente cerca de su boca. Él le susurró muy bajo:
-Relajate o se te saldrá el corazón por la boca.
Ella seguía igual de alterada que antes, apenas podía balbucear para contestarle, asique decidió no decirle nada.
Gonzalo le acarició los labios con la yema de su dedo, lo hizo despacio y con delicadeza, ella mientras tanto sólo podía mirarle a la boca y estremecerse.
Él no pudo contener más sus ganas y la besó, Mel se dejó llevar entusiasmada, sentía mariposas en su estómago y una sensación de felicidad increible. Sólo podía pensar lo afortunada que estaba siendo ese día.
oh oh oh oh por dios me ha encantado el momento de antes del besooooo (L)
ResponderEliminarYa sé como empezará el próximo capítulo... Mel con el gripazo que le ha pegado Gonzalo... Muahahaha!
ResponderEliminarme encantaaa!! Belén Romero :)
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